
Por: Providencia Rossi Pujols
Una gota de miel atrae más que un barril de hiel, reza un viejo refrán popular, en alusión a los resultados positivos del buen accionar y en contraposición de los resultados negativos de las malas acciones de los seres humanos.
Pretender obtener resultados satisfactorios de maquinaciones retorcidas en contra de otro ser humano, no es más que una utopía que germina en mentes egocéntricas que creen tener la verdad absoluta en un puño.
La intolerancia a la disidencia se ha enquistado en el corazón de muchos, sembrando en la sociedad, el cáncer del odio, la apatía, el segregacionismo, el interés particular por encima de intereses colectivos.
Las guerras, los conflictos entre naciones, entre individuos, son producto de eso, de pretender obtener a la fuerza aquello que se desea, sin siquiera guardar las formas establecidas en una sociedad que se dice civilizada. Por esa razón estamos siendo testigos de la fragmentación de la humanidad, que no ha aprendido de los animales salvajes a andar en manadas y a luchar por un objetivo común.
El hecho de ir a la escuela, a la universidad, el ocupar posiciones relevantes no nos coloca por encima del resto de nuestros iguales, no nos hace más sabios, ni nos da el derecho de avasallar, ni de decir la última palabra, por el contrario nos debe llamar a cultivar la humildad, la generosidad, la empatía y aprender a colocarnos en los zapatos del otro.
Equivocarse es de humanos, rectificar es de sabios, la próxima vez sé miel.

