
Por: La Redacción
Nueva York.-
El concejo municipal de Nueva York, aprobó hoy la Ley Romanch que prohíbe los carruajes tirados por caballos en el Central Park, tras la propuesta del concejal, Christopher Marte.
La normativa que entrará en vigor de manera gradual a partir del 1 de junio de 2028, lleva el nombre de Romanch Maharan, el joven de 18 año fallecido el verano pasado tras caer de un carruaje tirado por caballos en el Central Park.
La presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin dijo que, “Hoy, el Ayuntamiento hizo historia. Nuestra histórica votación para aprobar la Ley Romanch demuestra el compromiso de este Ayuntamiento con el bienestar animal, la seguridad pública y la protección de los trabajadores”, al destacar que , “La trágica e inevitable muerte de Romanch Mahajan, puso de manifiesto la necesidad de actuar con urgencia tras décadas de creciente preocupación sobre el bienestar animal y las condiciones de calor cada vez más extremas hasta la histórica sobrepoblación en Central Park, que ahora recibe a más de 42 millones de visitantes al año, la situación actual se ha vuelto insostenible e insegura tanto para los caballos como para las personas”.

Menin aseguró que el plan resultante de la votación del ayuntamiento establece un plazo para la eliminación gradual de la industria, al tiempo que garantiza el desarrollo de una transición laboral integral que protegerá el sustento de los neoyorquinos trabajadores que dependen de ella.
El concejal Christopher Marte dijo que “Hoy, el Consejo aprobó una ley que protege a los caballos y a los pasajeros, al tiempo que apoya a los trabajadores de carruajes en su transición hacia nuevas formas de vida”, al destacar que, “La Ley Romanch les brinda tiempo para esa transición y exige que la ciudad les ayude a acceder a oportunidades laborales, capacitación y apoyo profesional. Queríamos que este proyecto de ley beneficiara a todos, y nuestra oficina trabajó arduamente para lograr el respaldo de la mayoría”
Los carruajes tirados por caballos operan en Central Park desde 1858, sirviendo originalmente como medio de transporte y convirtiéndose posteriormente en una popular atracción turística. Sin embargo, desde entonces, la industria ha enfrentado décadas de escrutinio debido a preocupaciones sobre el bienestar animal y la seguridad pública.

